Terapia del dolor

«No puedes detener las olas pero puedes aprendrer a surfear»

Rebeca Mateo

El dolor crónico es un trastorno que padecen millones de personas en todo el mundo.
Sin ninguna duda, los factores psicológicos juegan un papel clave en el proceso del dolor.
El objetivo terapéutico principal es mostrar los elementos esenciales para superar el dolor y volver a la vida normal.

EXPLICANDO EL DOLOR
Un paso fundamental para encontrar el alivio en el dolor crónico es entender qué es el dolor, por qué lo sentimos y cómo funciona.
Capacitar a las personas que tienen dolor a que comprendan su situación hará que sientan menos miedo, ¡¡¡¡y menos dolor!!!!
Hoy en día se sabe que el valor amenazante del dolor contribuye directamente a la experiencia dolorosa y que dar información a las personas sobre lo que realmente está sucediendo, puede reducir su percepción de amenaza, y por tanto su nivel de dolor.
Así que en todo dolor hay un componente psicológico que actúa como modulador.


SUPERANDO EL DOLOR
Para superar el dolor, en las sesiones individuales y/o grupales aprendemos:
1 cómo el dolor crónico influye en los aspectos psicológicos.
Actualmente la ciencia nos ha llevado a descubrir la importancia que tienen las consecuencias de la vivencia del dolor. Porque el dolor genera importantes reacciones emocionales que pueden potenciar el sufrimiento que lleva asociado.
A nivel emocional, el dolor no va solo, sino que puede traer consigo oscuros sentimientos y emociones. Una dolencia, en principio física, se convierte en psicológica e incluso social; ya que las repercusiones del dolor crónico pueden ser numerosas, y es muy probable que las personas que lo padecen experimenten pérdidas o deterioros importantes en diferentes esferas de su vida: laboral, económica, sexual, de tiempo libre, y también familiar, social… dado que el dolor se extiende afectando a las personas más próximas: pareja, familia, amigos…

2 cómo los aspectos psicológicos influyen en el dolor crónico.
Mi resistencia a la situación incrementa la sensación de dolor y produce un sufrimiento mayor que el que corresponde al daño “real”; por la creación de círculos viciosos. Pues, los intentos de eliminar el dolor crónico nos pueden llevar a entrar en círculos viciosos que no solamente no solucionan el problema, sino que lo empeoran.

Ejemplos:
1. La lucha contra el dolor se libra en nuestro propio cuerpo y en él generamos cambios para conseguir disminuirlo. Así, modificamos nuestra respiración, nuestra postura o incrementamos la tensión muscular lo que nos ayuda muchas veces a soportarlo. Pero cuando el dolor es crónico estas conductas mantenidas largo tiempo acaban incrementando el problema y amplían el impacto del dolor, así nos aparecen contracturas musculares y problemas de dolor en zonas cercanas. Son reacciones automáticas; pero no por ello menos dañinas. Intentan controlar el dolor, pero en realidad nos lo producen más, entrando en un círculo vicioso del que es difícil salir.
2. También hemos visto como una lucha que fracasa contra el dolor crónico nos lleva a un estado de ansiedad y de depresión que a su vez potencian las sensaciones dolorosas, porque nuestro estado las hace más insoportables con lo que el dolor aumenta y hace que nos esforcemos más y que el fracaso sea más importante. Estableciéndose así otro círculo vicioso.
3. A veces el dolor tiene ganancias secundarias cuando nos evita hacer determinadas cosas que no nos gustan o conseguimos atención de las personas queridas. Pero estas esas “ganancias” son una trampa mortal, porque están deteriorando nuestras capacidades personales y limita nuestras relaciones personales de manera determinante. Además, no nos permiten olvidar el dolor y dedicarnos a otra cosa y por tanto nos impiden superarlo.
4. Los cambios sociales derivados de nuestra nueva situación incrementan notablemente el estrés. Si queremos mantener nuestra actividad necesitamos más esfuerzo. Si no lo hacemos podemos perder nuestra posición económica, pero los esfuerzos más allá de nuestras capacidades nos llevan al incremento del dolor en un círculo vicioso adicional.
5. Si no encontramos remedio a nuestro dolor porque la ciencia y la medicina son limitadas, la búsqueda de una vida sin dolor nos puede llevar a abandonar un tratamiento adecuado y de nuevo nuestro afán por mejorar nos lleva a empeorar.
La ruptura de estos círculos es uno de los objetivos prioritarios de mi intervención psicológica en el tratamiento del dolor.

“SURFEANDO” EL DOLOR
Y si no podemos evitar el dolor, “lo surfeamos”…
Algunas veces la recuperación total es difícil, entonces en estos casos, lo realmente importante es definir la discapacidad provocada por este dolor y los factores que incidirán en su cronificación, para “bailar” con el dolor.

Lo verdaderamente duro es darse cuenta que estamos ante una situación que no se puede cambiar. Y aquí la aceptación de la misma es la mejor arma para avanzar. Aceptar supone que la persona tiene que incorporar en su propio autoconcepto la nueva incapacidad de controlar el dolor y las limitaciones que tiene y pese a ello encontrar un sentido a su vida. Por eso una terapia de aceptación y compromiso proporciona una visión más amplia del mundo en la que cabe la inevitabilidad del dolor.

Los seres humanos somos sujetos procesadores de información. Esto significa que las personas codificamos, almacenamos y recuperamos información intelectual, emocional y valorativamente, con el fin, de dar sentido y coherencia a las experiencias que vivimos.
La posibilidad de dar sentido a la experiencia del dolor equivale a desarrollar una identidad, y ello significa disponer de una serie de recursos que permitan autoorganizar la experiencia, contar con los elementos que faciliten enfrentar las nuevas situaciones, y planear un futuro de acuerdo con el guión de vida personal.

​En las sesiones individuales y/o grupales se trabajan todos los sentimientos, pensamientos y conductas que están siendo provocadas por el dolor; así como las dificultades a nivel relacional.  Abordando el tratamiento del dolor en todas las áreas de la vida donde puede estar afectando.

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